| LAS GUERRAS
COMERCIALES, EL PROTECCIONISMO AGRÍCOLA Y LA BIOTECNOLOGÍA
El tema de las guerras comerciales, que más tarde o más
temprano conducen al choque entre Naciones o entre grupos de Naciones,
no es nuevo, al punto que a veces deriva en conflicto bélico.
La Guerra del Pacífico en 1879 entre Chile, Bolivia y Perú
se originó en un conflicto laboral de obreros chilenos que
trabajaban en los salitrales bolivianos sobre la Costa del Pacífico.
El interés estratégico chileno se proyectaba en la
expansión de su frontera norte precisamente en el área
de los salitrales, fuente valiosa y primitiva de abono orgánico
para sus yermas tierras andinas. El resultado fue que Bolivia perdió
su salida al mar y Perú, la provincia de Arica.
Hoy, más de cien años después, las guerras
continúan. La disponibilidad de fuentes energéticas
es determinante para el crecimiento y el desarrollo de los pueblos.
Las guerras desatadas sobre los territorios de Afganistán
e Irak, tienen un componente geopolítico que es la disponibilidad
de petróleo en cantidad y calidad para las potencias
Asia Central dispone del 64% de las reservas mundiales del crudo.
En tanto, que Estados Unidos tiene un consumo diario de 20 millones
de barriles diarios, de los cuales importa la mitad.
La guerra comercial agrícola
En 1980 la Comunidad Económica Europea le declaró
la guerra comercial a los países productores de granos y
carnes y derivados cuando instaló la Política Agraria
Comercial (PAC). Situación que persiste hasta el presente
y que pese a la unión de países del Grupo Cairns con
apoyo moral de Estados Unidos, no han podido contrarrestar tal agresión.
No fueron suficientes las negociaciones emprendidas en el GATT,
ni en su última e ineficaz etapa, la Ronda Uruguay.
En fecha más reciente, la Unión Europea en 1998 la
emprendió contra los Estados Unidos y otros países
como Argentina.
El arma utilizada por las autoridades europeas no fueron misiles
ni invasiones masivas de tropas.
Sólo utilizaron el arma burocrática de no permitir
la siembra de la soja transgénica en territorio europeo.
En tanto, Estados Unidos avanzaba a pasos agigantados en la carrera
biotecnológica de la soja genéticamente modificada
por Monsanto.
Bajo el argumento (no probado científicamente) de proteger
la salud de los consumidores europeos y el cuidado del medio ambiente,
la Unión Europea decidió levantar un muro a la importación,
producción e industrialización de nuevos cultivos
transgénicos.
Para ello la UE implantó un sistema de etiquetado y trazabilidad
del producto a partir de su origen transgénico.
Una reciente encuesta sobre 13.500 ciudadanos de 9 países
europeos promovida por la Fundación BBVA, indica los siguientes
conceptos:
Frente a las reservas de carácter moral, las reticencias
que los ciudadanos demuestran tener hacia los organismos genéticamente
modificados están vinculadas con una percepción de
baja utilidad y un alto nivel de riesgo. Atendiendo a un análisis
costo-beneficio se puede clasificar a los nueve países en
dos grupos. Los países críticos, en los que destaca
la percepción negativa de Francia, el 45% considera que los
perjuicios serán mayores que los beneficios, Italia (42%),
Austria (41%) y Alemania (37%). Por otra parte, en Holanda, Dinamarca,
España y el Reino Unido las posiciones aparecen muy polarizadas.
En general, los alimentos transgénicos no logran apropiarse
de ningún rasgo positivo cuando se les compara con los alimentos
orgánicos y los convencionales. Los alimentos con mejor imagen
son los orgánicos, pues la mayoría les atribuye las
propiedades de ser más sanos, más sabrosos y menos
perjudiciales para el medio ambiente, mientras que los convencionales
son considerados más baratos.
Estas medidas paraarancelarias y otras proteccionistas como los
subsidios agrícolas están destinados a mantener a
los productores en un super nivel de producción y a la población
atemorizada respecto de los transgénicos.
Es obvio que frente a los miles de millones (U$S 114.593 millones
en 1999) que gasta en subsidios la UE, éstos en igualdad
de condiciones verían fuertemente afectada su competencia
en igualdad de condiciones.
La economía europea
Es evidente que la Common Agricultural Policy (CAP) no puede mantenerse
independiente frente a los problemas que afronta la Unión
Europea
- período recesivo
- achicamiento de la economía mundial y europea
- crecientes gastos sociales casi inviables
- rigideces del Pacto de Estabilidad Económica
- menor inversión
- bajas tasas de interés
- alto desempleo
- peligros inflacionarios
- fuerte inmigración no deseable
- revaluación del Euro
Las autoridades europeas están tratando de escapar al cerco
del ahogo económico y comercial que comienzan a sufrir a
raíz de las causas señaladas.
Un informe del Wall Street Journal (29.07.03, La Nación)
señala que “la economía de la Eurozona es tan
frágil que otra caída del dólar, un crecimiento
de los Estados Unidos más bajo de lo esperado en otra corrección
en el mercado bursátil podría fácilmente socavar
las débiles señales de vida económica”.
Se espera que la Eurozona crezca sólo un 0,6% este año,
en comparación con el 2,3% en EEUU y el 0,9% en Japón.
Los despidos corporativos subieron en junio a 39.000 en la Europa
Occidental.
En Europa la desaceleración económica parece continuar
a pesar de algunos indicios de recuperación en Alemania,
la locomotora de la UE. El índice de confianza de las empresas
italianas estaba en su punto más bajo en los últimos
18 meses.
Los consumidores franceses han retraído sus compras, en tanto
que los sectores de industria y servicios se están contrayendo.
El debate presupuestario europeo
La UE enfrenta el desafío de salir del estancamiento.
El titular de la Comisión Europea, Romano Prodi presentó
un sorpresivo proyecto bajo el título: “Una agenda
para una Europa en Crecimiento” dirigido a los comisarios
europeos (ministros) que recoge la constitución de tres fondos
(crecimiento, convergencia y reestructuración) para suplir
la Política Agraria Común (PAC) y las actuales Ayudas
regionales. Ambos conforman el 70% del total del fondo de U$S 100.000
de euros anuales.
Al justificar una gran reducción de los gastos agrícolas
(hay unos U$S 40.000 millones anuales de euros) basa el informe
en cuatro razones
- es tan grande que es difícil controlarlo
- solo beneficia a un grupo concreto de ciudadanos
- no es posible mantener una política común en países
tan diversos, y
- no es compatible con el objetivo global de la UE de ser la economía
más competitiva del mundo en el 2010
El informe finaliza concluyendo que “Europa debe proceder
a descentralizar las políticas agrícolas (los países
se quedarían con parte del dinero no aportando a la PAC)
de forma que cada Estado decide en qué medida desea apoyar
a sus agricultores, si bien los fondos comunitarios deben centrarse
a una agricultura sostenible y menos intensiva: favorecer la formación,
promover su reubicación laboral si fuera necesaria y fomentar
la creación de otro tipo de negocios en el medio rural.
Si este proyecto para el 2007 se llevará a cabo, la mayoría
de las ayudas europeas irían a parar a los 10 países
candidatos a incorporar el año 2004 y que en realidad son
más pobres que los actuales de la UE.
La crítica que se formula a la actual situación presupuestaria
es que “no hay una adecuación entre los objetivos y
el presupuesto.
En el 2000 los Jefes de Estado en la llamada Agenda de Lisboa decidieron
una política de pleno empleo y convertir a la economía
europea en la más competitiva del mundo.
Los autores del proyecto preguntan que si ese es el objetivo ¿dónde
está el capítulo presupuestario dedicado a ello?.
Habrá que conjugar en adelante objetivos y recursos.
Si la UE quiere crecer, tarde o temprano deberá hacer profundas
reformas donde la tradición, la historia, la cultura constituyen
frenos al cambio.
La guerra biotecnológica
Las naciones que invierten en biotecnología tienen un futuro
mejor.
La Reforma estructural de la UE propuesta por Romano Prodi contempla
la creación de una Agencia Europea de Ciencia e Investigación,
como existe en EEUU y propone aumentar el gasto en investigación
del 1,9% al 3% del PBI y en Educación al 1,4% a más
del 3%.
Ezequiel Tamborinini en su libro: “Biotecnología: la
otra guerra”, sostiene que “la próxima gran fuente
de ingresos provendrá del patrimonio genético y en
los derechos de patentes que pueden obtenerse de él”.
“Las empresas de biotecnología son la herramienta para
potenciar la competitividad de diversos productos y para generar
nuevos productos y penetrar nuevos mercados”.
En primera plana el Corriere de la Sera destaca a Edoardo Boncinelli
(14 de julio 2003) que dice:” No cree que podamos impunemente
imaginarnos un futuro sin los organismos genética-mente modificados.
Significaría renunciar a un grueso componente de nuestra
proyectividad por continuar un encuentro más que frecuente
en lugar de un evento casual. Porque existe gran resistencia psicológica
respecto a lo nuevo y desconocido.
Si estudiamos a fondo la dinámica intracelular e intercelular
de los seres vivientes estamos en grado de comprender siempre mejor
el proceso genético. Esto ha aportado a la creación
de una entera nueva rama de la ciencia biológica y a la institucionalización
de una nutrida serie de Facultades de la Biotecnología”.
“La Biotecnología es fuente de riqueza y de verdadera
innovación, donde lo más granado de nuestra juventud
se une al coraje de trabajar productivamente por un mundo mejor.
Corresponde decir por otra parte, que es absurdo concebir una tecnología
sin organismos transgénicos”.
“Es cierto que el límite de la agricultura tradicional
es su especificidad. Se trata de un arte y de una cultura secular.
Hoy parece que todo esto puede no bastar”.
“El empleo de sustancias químicas tiene límites
en el componente ambiente/tierra. La necesidad de reducir los plaguicidas
conduce a la incorporación de componentes genéticamente
modificados”.
Boncinelli considera que en los próximos 10 a 15 años
en Europa habrá un giro convergente de culturas biológicas
con organismos transgénicos, mayores respecto de la cultura
típica tradicional.
Introducir o modificar un gen del genoma de estos productos no significa
alterar el sabor, ni puede alterarle la supervivencia.
Lo tradicional y lo modificado biológicamente no son procesos
antagónicos.
Estados Unidos es la frontera de la agricultura genéticamente
modificada. Basta pensar que el 70% de la soja es un cultivo genéticamente
modificado. Hay 58,7 millones de has. Es el primer productor mundial.
Hay 16 países que producen cultivos con semillas genéticas
modificadas, entre ellos Argentina.
La soja ocupa el 61%, el maíz el 21%, el algodón 13%
y la colza el 5%.
La biotecnología presenta una oportunidad única. Está
a favor y no en contra de la conservación de los suelos y
del medio ambiente en general.
“El motor de la industria de la biotecnología, dice
Tamborinini son los recursos humanos, que éstos surgen de
las Universidades y que toda la cadena de valor se derrumbará
si esas instituciones colapsan o si los graduados emigran de manera
masiva”.
En la Europa bursátil el sector de la biotecnología
lidera la recuperación de los mercados con una rentabilidad
del 43,2% (El País, 27 de julio de 2003, pág. 10)
en los valores en lo que va del ejercicio.
Las empresas biotecnológicas mueven más de U$S 30.000
millones al año en EEUU y Europa.
EEUU ha presentado ante la Organización Mundial de Comercio
(OMC) una demanda contra la moratoria e incluso el Pte. Bush ha
acusado a los Quince de contribuir a agravar con esa actitud el
hambre del África.
El Parlamento Europeo con sede en Estrasburgo aprobó el reglamento
que permitirá regular la importación y el comercio
de los Organismos Genéricamente Modificados (Ogm) o transgénicos,
en alimentos y piensan dar dos años de batallas y cinco de
moratoria impuesta, media docena de países europeos.
La misma establece que los productos que contengan algún
ingrediente con más de un 0,9% de transgénicos deberán
indicarlo en la etiqueta. El acuerdo permitirá levantar la
moratoria a principios del 2004.
Los países comunitarios que con más vigor se oponen
a la importación de los transgénicos son: Francia,
Italia, Bélgica, Grecia, Dinamarca, Luxemburgo y Austria.
Con gran insatisfacción de EEUU el conflicto sigue con Europa
y está en relación con la eliminación de los
subsidios agrícolas y permitir la entrada de transgénicos
a Europa.
La OMC y sus miembros se preparan para la Cumbre de Cancún.
De Doha a Cancún
La OMC como nuevo organismos del Comercio Mundial (se fundó
en 1995) arranca en Singapore (1996), sigue luego de dos años
en Génova (1998), Seattle (1999) y Doha (2001) donde se sientan
las bases de un programa de mayor apertura de los mercados mundiales.
La reunión de 25 Mtros. de Comercio de Montreal celebrada
esta semana, precederá a la 5ta. Conferencia Ministerial
de la OMC a celebrarse en Cancún entre el 10 y 14 de septiembre
próximo, donde se librará la disputa de mercados entre
los grandes líderes mundiales de la economía: EEUU,
UE y países en desarrollo.
El encuentro de Montreal contó con la presencia de las principales
potencias comerciales, Mercosur y miembros del Grupo Cairns que
integra Argentina, Brasil, México, Chile, Costa Rica y Colombia.
Esta fue la última de las tres reuniones que preceden a Cancún.
La OMC que cuenta con 146 países miembros de distintos desarrollos,
encuentra dificultades en el logro de consensos superadores del
actual estancamiento.
Si bien sirve para que por cuerda separada se reúnen para
impulsar acuerdos bilaterales o de regiones como el Mercosur. Todo
lo cual conspira para llegar a acuerdos más generalizados
dentro de la OMC.
“El impedimento básico de un sistema multilateral es
que es demasiado complicado” sostuvo Pascal Lamy, Comisionado
de Comercio de la UE.
El Director General de la OMC, Supachai Panitchpakdi, reclama un
com-promiso político a los países miembros para flexibilizar
sus posturas en torno a la discusión sobre agricultura, porque
de lo contrario “será difícil continuar las
negociaciones para liberalizar el comercio mundial”.
Los pesos pesados en esta negociación son EEUU, la UE y Japón.
Si no formulan una contribución mayor a lo dicho hasta ahora
las perspectivas pueden ser sombrías.
Los países del Mercosur y del Grupo Cairns bregan por la
eliminación lisa y llana de los subsidios agrícolas.
El Ministro Lavagna pidió la eliminación de
los subsidios a la exportación, la mejora sustancial de acceso
a los mercados y la reducción de las medidas de ayuda interna.
La UE a través de su representante, P. Lamy ofreció
una rebaja del 60% en las medidas de apoyo internas al agro, como
de los precios sostén.
En el caso de la carne, la protección disminuiría
del 115% al 98%; el azúcar del 228% al 194; la manteca del
121% al 103% y para los quesos del 88% al 79%. No es significativo.
En el Congreso Internacional de Agro Negocios, el Pte. de la Sociedad
Rural, Luciano Miguenz recordó que “los países
desarrollados asignan más de U$S 870 millones diarios para
subsidiar a sus productores y a los productos que compiten con los
nuestros en el mercado internacional”.
Pierre Petigrew que lideró el Grupo de los 25, en Montreal,
sostuvo que el encuentro fue muy útil ya que permitió
identificar las áreas donde se necesita más compromisos.
Para Petigrew “ha sido un cheque útil a la realidad.
Sin embargo los huecos significativos permanecen. Hay mucho trabajo
por hacer y no mucho tiempo para hacerlo”.
En cambio podría encontrarse un punto a mitad de camino hasta
alcanzar un acuerdo para abrir el comercio internacional, que tiene
por fecha tope enero de 2005.
Conclusiones
El conflicto entre USA y la UE por los transgénicos se refleja
en toda la negociación de la OMC.
Europa hace mucha burocracia para complicar la negociación.
La situación recesiva económica mundial y la de Europa
(estancada), en particular, facilita la negociación agrícola.
La reunión de Montreal de 25 Ministros, mostró la
dificultad para avanzar, pero permitió
= mostrar las cartas de los jugadores
= lograr algunos avances que beneficien a los países en desarrollo
= dejar constancias que en Cancún quedarían todos
los problemas resueltos
= será una etapa más
Argentina recibirá con beneplácito parte de los beneficios
de la reducción de los subsidios. Su eliminación resulta
por ahora hipotética. Habrá que esperar entre 10 y
15 años.
Las guerras comerciales continuarán.
Además del petróleo, los agroalimentos y el agua tienen
importancia geopolítica.
Argentina tiene los 3 elementos vitales para el futuro sostén
de su desarrollo.
Argentina puede llegar a incrementar su PBI en más de un
5%, si se elimina los subsidios.
Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi
|