LA IMPORTANCIA GEOPOLÍTICA DE ARGENTINA
VISIÓN NORTEAMERICANA

La percepción de los influyentes diarios norteamericanos -Washington Post y New York Times- de destacar la asistencia financiera del FMI a Argentina y a Brasil, ratifica la importancia que finalmente la Casa Blanca asignó al peligro de default y el consiguiente contagio que provocaría una caída financiera de Argentina, quizás de Brasil y de otros países emergentes.
Por los trascendidos provenientes de la "cocina" del Dpto. del Tesoro, Argentina estaba desde abril condenada a que en caso de un default se reforzaría Brasil para evitar el contagio en América Latina y Turquía, en este último caso para detener la propagación de sus efectos al resto de los países emergentes.
El Secretario del Tesoro Paul O'Neill se limitó a describir la mala historia económicafinanciera caracterizada por sus sucesivos incumplimientos y su incapacidad interna para superar sus crisis sin la muleta de la ayuda externa.
O sea que los planes tanto del Tesoro de EEUU como del FMI eran encapsular a la Argentina, y dejarla librada a su destino y evitar que su explosión contagiará a los demás vecinos y otras áreas del mundo.
¿Porqué si todo estaba planeado así, el Pte. G. Bush lo envió al número dos del Dpto. del Tesoro, John Taylor, para que juzgara "in situ" cual era la situación argentina y qué medidas se podrían adoptar?.
Más allá de la conocida recomendación del G-7 al FMI para que adelante fondos previstos en setiembre a agosto, como parte del blindaje de los U$S 39,700 millones, con aportes escalonados del FMI por unos U$S 14.000 millones.
Todos sabemos que en "el toma y daca" internacional juegan los intereses de las naciones más que los gestos de solidaridad vecinal.
Así es que pensamos que la Casa Blanca concedería mayores facilidades contingentes (seguramente alrededor de unos U$S 9.000 millones, o más para incrementar reservas del BCRA), pero sin duda a cambio de una contrapartida política del gobierno socialdemócrata de Fernando de De la Rúa.
Precisamente, no se puede hablar de un éxito de G. W. Bush en Québec (Ca-nadá) con motivo de la Cumbre de las Américas que procuraba poner en marcha cuanto antes el ALCA.
La oposición que encabezó Brasil y acompañó Argentina bajo la marca Mer-cosur, así como la mayoría de los países latinoamericanos significaron un triunfo para F. H. Cardoso, que obligó a Bush a aceptar la fecha preestablecida del 2005.
Las perspectivas de crecimiento económicas del mundo han dejado de ser halagüeñas. EEUU, la locomotora del mundo se ha frenado. Tanto el Gobierno como las empresas están "escondiendo" el riesgo de una caída más acelerada (¿recesión?).
Greenspan no sorprenderá si llega a una tasa de interés atractiva de 3,5% para hacer reaccionar al mercado.
La mano suelta de EEUU, de Europa y del FMI se está cerrando cada vez más y no será fácil que Argentina logre por los canales normales un auxilio financiero.
Sólo razones geopolíticas en manos del Pte. Bush podrían materializar ese apoyo.
Sin duda esta vez Argentina tendrá que hacer todos los deberes en setiem-bre y octubre. Demostrar una vez más que el déficit cero no es una promesa, que el crecimiento empieza a despuntar después de tres años recesivos, que las recaudaciones aumentan, y que el país está gobernado con políticas de Estado y en un país en paz y con cierta convivencia civilizada de sus ciudadanos.
La clave está en el déficit cero, pero también en la reorientación de la polí-tica exterior hacia los EEUU.
Esta vez el impacto de la crisis de Argentina y de Turquía encuentra a los países asiáticos menos dependientes del dinero internacional. Estos están mejor preparados que en 1997 para resistir los embates de las crisis financieras.
En Brasil ha sido distinto: cayeron los Bonos, la Bolsa y el Real. Las inversiones se frenaron a la mitad, el comercio con su socio del Sur, cayó y a partir de esa situación, empezó a cargar con su propio riesgo político.
El crédito de U$S 15.000 millones del FMI para Brasil no sólo sorprendió (aunque estaba previsionada), sino que sirvió para calmar la amenaza de los mercados especulativos que ya venían arrastrando a Brasil por el torbellino del default argentino, que toma el 23% del total de la deuda de todos los emergentes.
Algunos suponen que el anticipo del blindaje a Brasil fue interpretado por unos para eliminar cualquier sospecha de ser arrastrado por el default argentino, y por otros que piensan en los peligros que representaría el triunfo de la centro izquierda.
Un giro de la política exterior de Argentina hacia los EEUU es una hipótesis posible, pues pondrá condiciones para que Argentina flexibilice su empeñamiento con el Mercosur y empiece a negociar directamente con EEUU por la fuerza de hechos; por supuesto, sin perjuicio de mantener un Mercosur político y de seguridad.
Una posición de acercamiento argentino a EEUU provocaría la inmediata ad-hesión de Chile y Uruguay.
Particularmente con el primero, que desde hace varios años es postergado en sus más caros deseos.
En tal caso, una alianza consistente con Chile y Uruguay, marcará una zona de equilibrio para los EEUU frente a la creciente presión que provoca Brasil, con sus políticas de expansión sudamericana imperiales.
Esta vez el compromiso financiero no es el tradicional Mtro. de Economía - FMI.
Que el vocero del Consejo Nacional de Seguridad de los EEUU, Mary Ellen Countryman haya aclarado que no hubo discusión de una nueva ayuda financiera para la Argentina significa expectativa y tratamiento negativo.
También valió el diálogo Bush, Blair, Aznar y Fox con el Pte. de la Rúa.
Este salto cualitativo coloca al Pte. de Argentina en la obligación de cumplir a rajatabla la ley del Déficit Cero. Por supuesto que el aval externo aún no encuentra su contrapartida, en las duras medidas a adoptar que recién comien-zan.
El tema de Argentina no escapa al Centro de Estudios Internacionales y Es-trategias de Washington, donde se discutirá la situación financiera de Argen-tina y las consecuencias de un posible default no sólo por Argentina, sino también el efecto sobre EEUU.
Hasta que genere la confianza necesaria que apuntale el mercado, el Gobier-no, los bancos y las AFJP, deberán implementar métodos y dis-posiciones que ayuden a controlar la espiral declinante de los bonos.
Luis Corsiglia, Secretario Director de la Caja de Valores SA afirmó que HAY UNA GRAN FALTA DE CONSENSO ENTRE LOS GOBERNANTES.
Efectivamente, el Jefe del Comité Nacional del partido oficial no comparte las apreciaciones y definiciones del Pte. De la Rúa.
Si para O'Neill la Argentina es irrelevante, vale la pena encapsularla, desde el punto de vista financiero, quizás no lo sea desde la Geopolítica. Como no fue cuando EEUU consideró a Argentina una aliada en el combate contra la guerrilla comunista, guevarista y maoísta en la década del '70.
La duda existencial es saber si al Pentágono le interesa mantener a Argentina en el status anterior de Aliado extra NATO de la década del '90, desde el punto de vista político militar.
En síntesis, hay mucho por hacer en materia de reducción del déficit, elimina privilegios, subsidios, reformas estructurales, desregulación de Obras Sociales y del mercado laboral, reforma previsional, eficacia del PAMI, de la política social y un mejor accionar de la AFIP, etc.
La Argentina y este Gobierno tendrán que optar entre:
"un capitalismo moderno con una economía insertada en el mundo y una política pública eficaz que mejore la distribución del ingreso y proteja a los más necesitados", o
"una economía paternalista, inflacionaria y decadente que pulverice el
nivel de vida de los estamentos medios y bajos de la sociedad".
Se trata también de eliminar los vicios de la política, de sostener una política social bien administrada, sin punteros, sin militantes ni piqueteros, financia-dos por el Estado a través de la partidocracia.
Geopolíticamente sólo un auxilio del Dpto. de Estado y del Pentágono puede evitar la caída de Argentina, y/o un compromiso político subregional de G. W. Bush con respecto a esta área en el confín del mundo.