EL IMPERIO ASIÁTICO DE ALEJANDRO MAGNO

“Esta pelota es el mundo, y yo soy el bastón que la moverá como desee” -1-
Plutarco cuenta la historia que durante la regencia de Alejandro en Ma-cedonia, mientras su padre Filipo se dedicaba a sitiar la ciudad amurallada de Perinto -2-, recibió en Audiencia a los embajadores persas en la Corte de su padre. Estos trajeron consigo como un presente digno de un príncipe, un bastón y una pelota de polo, implementos del juego favorito de la realeza persa. -3-
Alejandro que sólo tenía 16 años, interroga a los persas sobre las características de su país (datos sobre el gobierno, política y condiciones geopolíticas) sorprendiendo a los representantes por la amplitud de sus conocimientos.
Plutarco nos aclara que para el joven Alejandro no era nada nuevo, ya que su padre Filipo y su Corte tenían en mente el proyecto de invasión a Persia.?
Años más tarde en el 331 (adC) Alejandro el Grande conquistaría el reino de Persia derrotando a las huestes de Darío, sucesivamente en las batallas de Isso y de Arbelas.
Los persas estaban del otro lado del Tigris. Alejandro vadeó el rio sin perder un solo hombre, pese a sus pesadas armaduras. Los caballos sirvieron para retardar la corriente evitando que soldados fueran arrastrados por la corriente. La luna (astart) era adorada por muchos pueblos del Imperio.
Hubo una noche un eclipse de luna. Con la llegada de Alejandro el Grande, comenzó el eclipse del Imperio persa. Un imperio que por años había atacado y asolado a griegos, atenienses y macedonios (aunque hubo épocas en que estuvieron asociados).
En Arbelas Darío eligió el lugar de la batalla. Alejandro el momento.
Darío mejoró algo el material de guerra de esa época, dotando de lanzas más largas que las tradicionales jabalinas. Las espadas tenían filo y contrafilo. Lo que no pudo alcanzar Darío con su ejército fue un razonable 0grado de eficiencia. El pueblo no tenía la homogeneidad de los macedonios, su moral y su educación guerrera.
El macedonio Alejandro no atacó de inmediato. Hizo un minucioso reconocimiento del dispositivo de combate de los persas. Estos estaban en vigilia permanente. No dormían de noche. Estaban exhaustos. Alejandro reunió a sus oficiales, los arengó y les dijo que comunicaran a la tropa que la batalla a llevarse a cabo no era por la posesión de una ciudad o provincia, determinada, sino por la pose-sión de toda el Asia.
Las altas temperaturas no aconsejaban atacar de día y tampoco durante la oscuridad. El General macedonio eligió el amanecer después de varios días para mayor desgaste físico y psicológico del enemigo persa.
El objetivo fue minar el coraje y la moral del adversario.
El ejército persa fue definitivamente destruido el 1º de octubre del año 331 (adC).
En esta lucha de Alejandro el Grande contra el Imperio Persa, relata el autor que “los hombres de Alejandro representaban a una nación de hombres libres, luchando voluntariamente por el honor y la gloria de un pueblo de esclavos”.
Agrega Lewis V. Cummis, que Alejandro en su arenga describe al enemigo así:
“El poder asiático, Darío personalmente estaba entre ellos, y cuando hubiese sometido al Gran Rey en una sola batalla, toda el Asia le pertenecería, sus riquezas estarían en sus manos y sus trabajos habrían llegado al fin”. Este y muchos otros argumentos encendieron en el ánimo de sus
hombres la fiebre de la batalla y cuando terminó de hablar se agruparon a su alrededor y pidieron ser conducidos contra el enemigo.
Después de la batalla de Isso, cuando Alejandro retornó de la estéril persecusión de los persas, estuvo en los pabellones del Rey (donde encontró a la esposa de Darío, su dos hijas y su hijo de 6 años, así como a un número de esposas y concubinas de los miembros del derrotado Ejército).
Según el relator Plutarco, cuenta que “Allí Alejandro vió las vasijas, los cubos para bañarse y los pomos de ungüento, todos de oro, maravillosamente labrados, y aspiró los divinos aromas de la mirra y las especies … esparcían por la habitación y pasó luego a otro pabellón ancho y alto, impresionado por la magnificencia de sus lechos y el banquete dispuesto, se volvió hacia sus compañeros, diciendo “Esto es la realeza. La tomo para mí”.
Alejandro El Grande libró numerosas batallas. Su Imperio se extendió desde su patria, la Macedonia, Gran Turquía, Siria, Caldea, Babilonia, Persia hasta el río Indus (India) hacia el Este; y hacia el Sur el Egipto. En tanto que hacia el Norte desde el Golfo Pérsico llegaba a orillas del Mar Caspio.
Mientras el Ejército de Alejandro El Grande, se desplazaba próximo a las costas desde Caldea, Babilonia, hacia el Indus (India), la flota integrada por fenicios se desplazaba paralelamente por el Sinus Persicus (Golfo Pérsico) y el Mare Erythracum (océano Indico) dando apoyo a los ejércitos y protección para evitar desembarcos por la espalda.
En la campaña de Asia Menor durante la primavera del año 334 (adC), Alejandro, rey con sólo 21 años, “de casi divina belleza física”, partió del Puerto de Pilla con una flota de 160 navíos, sorteó la flota persa de 400 barcos.
“Cuando el navío en que iba Alejandro tocó tierra, arrojó su espada a la orilla y saltó tras ella a la playa, donde, mil años antes Agamenon llegó con su escuadra gritando por poderosa voz que proclamaba que toda el Asia: tierra ganada con la espada de acuerdo con la costumbre de las primitivas tribus griegas”.
El objetivo era establecer un imperio pan helénico.

Quién era Alejandro

Alejandro era un producto de época. Su ambición lo llevó a conquistar las vastas extensiones del imperio asiático (guerra entre imperios hubo y habrá siempre).
Tuvo en su adolescencia a Aristóteles como el “preceptor ideal para guiar el pensamiento del joven Aristóteles”. Discípulo de Platon inclinado a favor de la monarquía, inculcaría al joven, “hábitos de razonamiento, principios e ideas que lo habilitarían para heredar a su padre, Felipe de Macedonia”.
Aristóteles a la edad de 40 años disfrutaba del mecenazgo de Filipo, que los distinguía por su cultura y el ingenio de los griegos.
Aristóteles inculcó en el joven interés por las ciencias y los conocimientos científicos de la época que luego le sirvieron para aplicar en la guerra, a la vez que transmitir a su antiguo maestro observaciones de los fenómenos naturales a su paso por el intenso imperio que recorrió con su carro de combate, y las hues-tes del ejército más moderno de la época.

La formación militar estratégica

Filipo dedicó su vida a preparar la conquista del Asia. Alejandro creció en ese ambiente de guerra y de conquista. Filipo no llegó a Persia y derrotó Darío, pero su hijo Alejandro heredó el ejército de Filipo, la oficialidad y se supone la ambición incumplida de posesionarse en los dominios de los persas. Algo que parecía imposible.
Alejandro lo superó porque su ambición incluyó a todo el mundo.
Es un poco dudoso, dicen los estudiosos, que Alejandro quisiera extender “el helenismo para regenerar en él a todos los pueblos del mundo”.
Más se inclinan por considerar más racional la ambición de poder de un joven exitoso, inteligente y con un enorme poder real que nadie osaba desconocer.

Filipo, la guerra y la moral

Los biógrafos citan que Filipo de Macedonia preparó un ejército bien armado con demoledora unidad, la falange y el complemento de todas las armas: infantería, caballería ligera y pesada, arqueros, honderos, carros de asalto con apoyo de artillería liviana y pesada.
Filipo figura en la historia militar con dos características esenciales para la victoria
• creó el primer ejército nacional permanente con hombres para quienes la guerra era un modus vivendi, bien pagos, con los “despojos de los vencidos”.
Dotado de un espíritu de cuerpo y de una rápida disciplina estableció un servicio militar que ocupaba la vida del soldado
• “La guerra era entonces más que hoy –dice Lewis V. Cummis- una cuestión de moral más importante que los batallones con respecto al mando”
Dos mil años después Napoléon sostiene lo mismo: la moral es la fuerza material como tres a uno
Filipoy luego Alejandro influyeron poderosamente en la formación de ese intangible pero fundamental factor militar que es la moral.
Al morir Filipo dejó a su hijo con un ejército de 50 a 60.000 hombres con un elevado espíritu militar solidificado en un solo hombre que ya había demostrado pese a su juventud, experiencia, inteligencia y don de mando para fundar un nuevo imperio donde el sol, siempre iluminaba alguna parte de su extenso territorio.
Alejandro era un joven “snob” aristocrático convencido de su absoluta superioridad que no obstante reconocía errores. A caballo de su “bucéfalo” combatía al frente de sus soldados.
El padre viendo su dominio sobre el animal lo besó en medio de aplausos y le dijo: “Hijo mío, busca un reino adecuado a tus fuerzas: Macedonia es demasiado pequeña para ti”.

Una filosofía para una época y una profesía

Aristóteles –dice Cummis- fue enviado por su padre, Nicomaco, físico de la
Corte a Amintas II, padre de Filipo, a estudiar filosofía a Atenas, precisamente cuando Filipo iba en calidad de rehen a Tebas. En el año 536, Filipo descubre a su amigo Aristóteles.
“Conocerás por este medio que he tenido un hijo y agradezco a los dioses; no solamente por el nacimiento del niño porque ha nacido en tu tiempo: espero que será tu discípulo y probará ser digno de nosotros y de la sucesión”.

Otros imperios

El período 1492-1556 se desarrolló otro imperio, el español, con motivo del descubrimiento de un nuevo mundo: el continente americano sobre el cual hablaremos próximamente trazando paralelos.
En 1989 con la caída del Imperio Soviético, emerge solitario un nuevo Imperio, el Americano... También trazaremos escenarios y estrategias.

-1- Alexander The Great de Lewis Cummis Ed 1939 y Ed Bs. As.- Peuser año 1949 p/Cnel. (R) Enrique I. Rott-jer – volumen 445 – nov 1955
-2- a la que tomó por asalto, combinando la guerra de zapa con el bombardeo y el asalto a viva fuerza en una operación sin precedentes
-3- El reino de Persia se corresponde hoy a los terri-torios de Irak, Irán, Afganistán, Pakistán, etc.

Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi