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LOS DESAFÍOS GEOPOLÍTICOS DE LA SUPERPOTENCIA
DEL SIGLO XXI.
Buenos Aires, 28 de marzo de 2001
Para la única superpotencia política, económica, tecnológica
y militar que emerge de este nuevo siglo -los Estados Unidos- los
desafíos dentro y fuera del planeta Tierra preocupan y ocupan la
totalidad de su tiempo-espacio- poder.
La unidad espacio-tiempo se ha reducido facilitando la conducción
y el control de los asuntos de Estado.
En cuanto a la decisión, por tratarse de asuntos complejos, la mayoría
de las veces requiere de métodos sistémicos de variables múltiples,
intertranspolidisciplinarias que exigen de los gobernantes y funcionarios,
centros estratégicos y académicos, una preparación y formación especial.
Colin Powell, Secretario de Estado, según una versión, pensaba
llevar a cabo una política para la gran potencia, de
» Identificar pocos, claros y definidos blancos (targets)
» Ambicionar la victoria
» Conducir con una fuerza arrolladora, y
»Obtener un éxito estratégico
Sin embargo, en su primer accionar político-militar en vez
de encarar el problema complejo palestino-israelí, atacó el sistema
de defensa de Irak con su arsenal bélico, junto con su aliado británico,
sin explicar mayores razones.
Mientras se realizó el bombardeo, el Pte. Bush visitaba a
su colega mexicano, en su deseo de iniciar una nueva política de
buenos vecinos con todos los países al sur del Río Grande.
Uno de los mayores desafíos a nivel de las grandes potencias
es la relación de poder que mantendrán Rusia, China, India y Japón
con los EEUU como superpotencia emergente después de la involución
del imperio soviético.
Obviamente el proyecto del Escudo Defensivo Espacial norteamericano
es motivo de discusiones y rechazos, incluso por la Unión Europea
que desearía escindirse sin estar en condiciones de hacerlo, de
lo que surge una sutil y subyacente alianza entre Alemania y Rusia.
Igualmente la convergencia de intereses reúnen a Rusia, China
e India con un igual propósito de rechazo al sistema defensivo norteamericano.
Con Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa, el Vicepresidente
Dick Cheney, ex-Secretario de Defensa de Bush padre y el Jefe de
los "think-thank" del Pentágono, Andy Marshall tendrán que afrontar
la construcción de un sistema de anti misiles de defensa y en general
afrontar "el desafío del actual "statu quo" y la visión de una nueva
arquitectura de la defensa en las décadas por venir".
Para esta transformación aún permanecen obstáculos financieros,
tecnológicos y burocráticos. Como se trata del comienzo de un plan
para esta transición, el Pte. Bush dispone de credibilidad.
En cuanto a los armamentos de la potencia militar, el tiempo
y los presupuestos han incidido de dos modos:
1° no hay un programa en firme de renovación de nuevas
armas con nuevas tecnologías, dado que requiere una gran inversión
en investigación
2° el arsenal convencional se ha reducido casi en un 50%
en el período 1990 a 2000; p.e. la más perjudicada es la Fuerza
Aérea, la Marina redujo los portaaviones de 15 a 11 y en el Ejército
de 18 a 10 divisiones. En tanto, la Infantería de Marina mantiene
alistadas sus tres únicas fuerzas expedicionarias.
Por otra parte, la propuesta de reducción de impuestos, eje
de la política de los republicanos, significará una reducción en
el presupuesto general. Aunque se ignora como se reflejará en el
Pentágono después de la promesa a los militares de mejorarles el
salario.
Las Fuerzas Armadas de EEUU atravesaron un retraso tecnológico
acompañado de una creciente reducción en la perspectiva de que no
habrá grandes conflictos entre potencias, por lo menos en el mediano
plazo.
En cuanto al potencial económico de EEUU, sigue siendo la
locomotora del mundo, aunque haya bajado el ritmo de su crecimiento.
EEUU resolvió el crónico problema de los déficits fiscales,
tornándose en superávit (más de U$S 211.000 millones en el 2000)l
debido al aumento de los impuestos de la administración Clinton
y especialmente a la revolución tecnológica que operó sobre la alta
inversión y productividad global que acentuó la prosperidad actual.
El Pte. George W. Bush instó recientemente a construir "el
siglo de las Américas, construir un hemisferio ligado por ideas
compartidas". Bush desea discutir como podemos "construir un siglo
de las Américas".
El mundo avanza hacia la constitución de grandes espacios
económicos regionales.
La interdependencia de los mercados conduce a la confrontación
competitiva comercial entre las unidades de naciones mayores e intermedias,
como una de las características principales de este principio de
siglo.
En este cometido, en la Cumbre de las Américas que se llevará
a cabo en Québec el próximo mes de abril, dentro del amplio temario
se tratará la concreción de una zona de libre comercio (ALCA) de
Alaska a Tierra del Fuego. Intento nada sencillo tratándose de economías
tan dispares y con intereses diferentes en función de políticas
económicas endógenas, salvo las de México y Chile y en parte de
Brasil y Argentina.
Bush ha señalado que el ALCA será una de las prioridades de
su presidencia. La apertura tendrá que ser gradual en función de
países y subregiones, dado los altos índices de desocupación y lo
desfavorable de los mercados mundiales de productos primarios.
Todo ello también supeditado al Congreso de los EEUU en su
definición de "fast track". En esta etapa de no holocausto, la confrontación
principal será comercial y el mejor capital: el conocimiento.
Existe en la práctica comparando presupuestos militares, tecnologías
y economía, una única potencia global, lo que hace pensar en la
existencia de hecho, en una "pax americana" al estilo de lo que
fue en su época una "pax romana".
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